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CON EL CORAZÓN EN EL METATE, 250 PERSONAS MUELEN CACAO POR DEVOCIÓN A SAN NICOLÁS TOLENTINO

ESTATAL

6 jul 2026

• Este año la tradición caminará por ocho casas, uniendo generaciones que se niegan a soltar su raíz.

Ixmiquilpan. - Eran las 04:00 de la mañana del pasado sábado y, mientras la mayoría de las personas aún dormían, en la comunidad de San Nicolás, Ixmiquilpan, un promedio de 250 personas dejó la cama tibia para entregarle su madrugada al santo que los vio nacer.


El cacao, traído desde Puebla, comenzó a crujir en los comales de barro y su aroma se metía en los recuerdos. Esta actividad que lleva más de cien años sosteniendo a un pueblo volvía a latir.


Niñas, hombres y mujeres con mandiles tomaban el metate con manos chiquitas y el corazón enorme; hombres de manos partidas por el tiempo molían en silencio, y cada vuelta a la piedra era un rezo sin palabras. Mujeres mezclaban la pasta; todos estaban ahí porque la fe no se impone, se hereda.


Otras personas esperaban su turno con paciencia y la música sin parar los acompañaba. Porque ahí no se muele solo. Se muele en familia, se muele para que el 10 de septiembre ningún peregrino se vaya sin un jarro de atole caliente en las mañanitas a San Nicolás Tolentino.


La imagen del santo patrono, al centro, los miraba entre flores. No hacía falta pedirle nada. Él ya sabía. Sabía del desvelo, del amor que cabe en una “gordita” de chocolate. Este año la tradición caminará por ocho casas, uniendo generaciones que se niegan a soltar su raíz.


En San Nicolás el tiempo no se mide en años, se mide en moliendas. Y mientras haya cacao que tostar a las 4 de la mañana, mientras haya niños con mandil aprendiendo del abuelo, mientras haya vecinos que conviven, apoyan y creen juntos, la fe seguirá teniendo sabor a chocolate.


Aquí la devoción no se acaba: se guarda en ollas, se reparte en jarros y se queda para siempre en el corazón de quien lo prueba.

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